viernes, 27 de mayo de 2016

No soy fuerte, soy resistente.

En un año perdí todo, todo por lo que creí valía, o las bases por las que creía valía, he escuchado a lo largo de mi vida un sinfín de veces las frases “eres muy fuerte…”, “no sabría qué hacer si estuviera en tu lugar… “eres una sobreviviente”; y la verdad es que no perdí todo, no soy fuerte, y tampoco sé cómo le he hecho estando en mi lugar; porque esta “batalla”, mi vida, no ha terminado.
Hace un año me embarcaba a un vuelo que me mostró lo maravilloso que es el universo, y la verdad es que el equilibrio del Ying y el Yang no lo esperaba como llegó; lo cierto es que no todo lo que se nos presenta es como lo esperábamos, y esa parte de la ruina es maravillosa, cuando encuentras el punto perfecto para contemplarla.
Dicen los arquitectos que lo más sano es no volver a construir sobre algo que ya se cayó, pero miren Reforma…
En el transcurso de un año viví dos semanas llenas de nuevas personas, nuevos idiomas, nuevos panoramas, nuevas realidades, y entendí que había otros lugares, más allá de lo que nunca se me logró pegar en geografía o historia. Gracias Universo por esos 18 días, y experimentar la delicia del jet lag.
Dentro del transcurso de estos 365 días perdí un trabajo que amaba por lo que consistía hacer, investigar y escribir de ciencia y medicina; aunque ello consistiera muchas veces ser tratada sin respeto, hasta vivir uno de los peores y más incómodos momentos de mi vida. A cambio, el Universo también me dio la oportunidad de estar en el periódico durazno, ese que leía todos los días en la universidad desde 2008, y a donde fui a entregar un tercio de veces mi CV para entrar, hace un par de semanas me ofrecieron/comunicaron ser reportera.
Dentro del transcurso de estos 365 días a causas económicas perdí mi independencia monetaria, y con ello mi departamento, no tuve que comer un par de días y aprendí que a veces recibir de la familia no me debe hacer sentir, ni me hace menos. Gracias Universo por darme las familias que tengo, tanto la de sangre como las que decidí me van a acompañar en el camino.
Dentro del transcurso de estos 365 días me dejé querer y me permití querer como creo nunca lo había hecho, o bien hace muchos años no lo hacía. Gracias Universo, por ponerlo en mi vida, por permitirme sentir todo eso.
Soy una persona que clasifican de vivir en el pasado, y tal vez, lo cierto es que me gusta mi pasado, con todo, no me arrepiento de nada, me gusta la persona me ha llevado a ser, con todo y las ventanas que me han estrellado y que varias sola he buscado.
Así que no soy fuerte, no sé cómo he logrado pasar por dichas situaciones y todas las anteriores, simplemente pasas por la tormenta, soy un verdadero drama y he aprendido a sobrellevar así las cosas.

No soy fuerte, soy resistente. Tengo 27 años y junto con el Universo y mi Cósmica nos queda por aprender y agradecer, sólo pido que los cambios por venir sean con amor. 

Mal rayo los parta a ella, a él y a la maldita novela.
Ya no tolera la propia historia, la que lo une hasta destrozarlo con esa mujer del cielo o del infierno, esa mujer enterrada hasta el fondo de su corazón y su cabeza, esa mujer que a la distancia le sigue preguntando qué le pasa, con los ojos más hermosos del mundo. 

Eduardo Sacheri, "La pregunta de sus ojos". 

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