Eterna suicida que sueña en una época donde hay amor y paz.
Sensible, loca, honesta, dramática y muchas cosas más que podría enumerar; pero sobre todo humana con defectos, virtudes y apasionada en la vida.
Todos tenemos una razón; mi deber, aprovechar que me quede y ser feliz.
Te extraño, por si tenía el pendiente, pero estoy siguiendo
mi vida, por si tenía el pendiente.
El duelo es un demonio interno, un infierno con el que nos
topamos sin importar el uso horario o el estado en que nos encontremos.
En sueños le continúo abrazando, escuchando su voz, a esa
Bianca en sus manos, y recostada en su pecho el corazón sigue sin escucharse
por el continuo sonido que sólo su estómago hace sin importar tenga alimento o
no, su barba sigue desaliñada y mirándole a los ojos recibo sus
abrazos, su olor y su silencio sigue inmerso en mil cosas, entre ellas seguro
sigue sin terminar de armar alguno de los cubos que no son cubos. Desde la
puerta de entrada le grito por su nombre y le digo “le quiero”, y
usted sólo es para contestarme desde la silla frente al computador “pensé que
jamás llegaría”. No se preocupe, llegaré en el próximo sueño, ahí quedó el
contrato de alquiler, por si tenía el pendiente.
En la realidad ya no está, el whatsapp no para de sonar y ya
no es usted, ni el emperador de Japón, ni aquél pirata que propuso saquear mi
botín, no son las fotos de sus bebidas de cafeína caducas, ni de las moras que
crecen junto al edificio de su oficina, o de usted posando frente a algún espejo
con la playera de los originales 150 pokemones o la camisa negra que se le ve
tan bien. Ya no recibo quejas por pésima música a las afueras de su recinto
laboral, no sé qué compró en el lugar de las chinches, ni me entero de anécdotas
del mal del puerco, y menos de los döner que se han vuelto sus tacos más
cercanos. No está, y está bien, por si tenía el pendiente.
En un año perdí todo, todo por lo que creí valía, o las
bases por las que creía valía, he escuchado a lo largo de mi vida un sinfín de
veces las frases “eres muy fuerte…”, “no sabría qué hacer si estuviera en tu
lugar… “eres una sobreviviente”; y la verdad es que no perdí todo, no soy
fuerte, y tampoco sé cómo le he hecho estando en mi
lugar; porque esta “batalla”, mi vida, no ha terminado.
Hace un año me embarcaba a un vuelo que me mostró lo
maravilloso que es el universo, y la verdad es que el equilibrio del Ying y el
Yang no lo esperaba como llegó; lo cierto es que no todo lo que se nos presenta
es como lo esperábamos, y esa parte de la ruina es maravillosa, cuando
encuentras el punto perfecto para contemplarla.
Dicen los arquitectos que lo más sano es no volver a
construir sobre algo que ya se cayó, pero miren Reforma…
En el transcurso de un año viví dos semanas llenas de nuevas
personas, nuevos idiomas, nuevos panoramas, nuevas realidades, y entendí que
había otros lugares, más allá de lo que nunca se me logró pegar en geografía o
historia. Gracias Universo por esos 18 días, y experimentar la delicia del jet
lag.
Dentro del transcurso de estos 365 días perdí un trabajo que
amaba por lo que consistía hacer, investigar y escribir de ciencia y medicina;
aunque ello consistiera muchas veces ser tratada sin respeto, hasta vivir uno
de los peores y más incómodos momentos de mi vida. A cambio, el Universo
también me dio la oportunidad de estar en el periódico durazno, ese que leía
todos los días en la universidad desde 2008, y a donde fui a entregar un tercio
de veces mi CV para entrar, hace un par de semanas me ofrecieron/comunicaron
ser reportera.
Dentro del transcurso de estos 365 días a causas económicas
perdí mi independencia monetaria, y con ello mi departamento, no tuve que comer
un par de días y aprendí que a veces recibir de la familia no me debe hacer
sentir, ni me hace menos. Gracias Universo por darme las familias que tengo,
tanto la de sangre como las que decidí me van a acompañar en el camino.
Dentro del transcurso de estos 365 días me dejé querer y me
permití querer como creo nunca lo había hecho, o bien hace muchos años no lo
hacía. Gracias Universo, por ponerlo en mi vida, por permitirme sentir todo
eso.
Soy una persona que clasifican de vivir en el pasado, y tal
vez, lo cierto es que me gusta mi pasado, con todo, no me arrepiento de nada,
me gusta la persona me ha llevado a ser, con todo y las ventanas que me han
estrellado y que varias sola he buscado.
Así que no soy fuerte, no sé cómo he logrado pasar por
dichas situaciones y todas las anteriores, simplemente pasas por la tormenta,
soy un verdadero drama y he aprendido a sobrellevar así las cosas.
No soy fuerte, soy resistente. Tengo 27 años y junto con el Universo y mi Cósmica nos queda por
aprender y agradecer, sólo pido que los cambios por venir sean con amor.
Mal rayo los parta a ella, a él y a la maldita novela.
Ya no tolera la propia historia, la que lo une hasta destrozarlo con esa mujer del cielo o del infierno, esa mujer enterrada hasta el fondo de su corazón y su cabeza, esa mujer que a la distancia le sigue preguntando qué le pasa, con los ojos más hermosos del mundo.
No saben cuanto retrasé este texto, lo tengo en fragmentos
desde octubre, el año tuvo una montaña rusa de días, pero todos absolutamente
todos han valido la pena; no me arrepiento de nada.
Una vida para arrepentirse no tiene sentido, "a lo hecho pecho",
aprendí cosas de mí, rebasé límites que me (y había permitido) impuse, me dejé
querer y quise, me dejé sorprender por desconocidos y conocidos, me tiré y me
dejé cachar, liberé mi bloqueo a llorar, porque ese dolor también merece mi
tiempo.
2015 has sido maravilloso.
Ahora las cosas no están del todo bien, y sí, todos los pinches días tengo ganas de
quedarme en mi cama llorar, escuchar música, leer, dormir y repetirlo como
película de una sola locación; pero tengo 26 años, hay oportunidades y me queda
mucho por conocer y pasar, no volveré a ser yo quien se
termine de meter el pie.
Yo no pedí nacer, o hasta donde tengo conciencia, pero aquí estoy, que valga la
pena el oxígeno que uso.
“No entendía cómo podía haber ocurrido, ni tampoco cómo
iba a manejar la situación. Estaba enamorada.
Nunca antes en su vida había sentido una añoranza así. Quería que Mikel
Blomkvist llamara a su puerta ¿y...qué? ¿Que la cogiera en sus brazos? ¿Que la
llevara apasionadamente al dormitorio y le arrancara la ropa? No, en realidad,
sólo quería su compañía. Quería oírle decir que la quería por quien era, que
era especial en su mundo, en su vida. Quería que le diera una prueba de amor,
no sólo de amistad y compañerismo. (Me estoy volviendo loca), pensó.
Dudaba de sí misma. Mikel Blomkvist vivía en un mundo poblado de gente con
profesiones respetables y vidas ordenadas; todo muy maduro y adulto. (¿Para qué
le serviría yo?). El terror más grande de Lisbeth Salander, tan grande y tan
negro que había adquirido dimensiones fóbicas, era que la gente se riera de sus
sentimientos. Y de repente le pareció que tenía toda su autoestima, la que
tanto le había costado levantar, por los suelos.
Aquello tenía que acabar, no podía funcionar. ¿Qué le aportaba ella a él?
Posiblemente no fuera más que un pasatiempo, mientras Mikael esperaba a alguien
cuya vida no fuera un puto nido de ratas.
La chica con memoria fotográfica. Los hombres que no amaban a las mujeres,
Steig Larsson.”
Los últimos meses han sido como vivir en automático,
reencontrarme. Algunas veces, la mayoría, la vida es como ir a hacer el mandado,
no importa cuánto cueste o detestes, tienes que salir y hacerlo, es parte
de...de la vida.
I'd
rather be anything but ordinary please
Yo y mis murallas emocionales
Me siento en un grito ahogado de no querer ser ordinaria, de convencerme de no
serlo.
Agotada de socializar, es agotador dejarte conocer y conocer gente, quiero que
cuando me muestro me presten atención, por eso prefiero no salir, porque no me
encuentro para prestarle atención a nadie, más que los míos y yo.
Es un sentimiento inexplicable en el buen sentido, cuando te escriben palabras
hermosas, pero las promesas en mi es jugar con fuego, un fuego en el que
siempre he salido quemada, como todos seguramente. No sé si por ser pendeja,
ingenua, o simplemente porque me gusta confiar, porque me gusta que confíen en
mí. Las promesas son responsabilidad de quien las hace y de quién las cree, no
puedes culpar a alguien por confiar o confiaste, es un demonio interno y
personal con el que se tiene que lidiar.
Me gustan las palabras, y a la vez me siento aterrada por su magnificencia y
universalidad.
Salí un día con un amigo que tenía dos años de no ver, a la
semana esto fue lo que me escribió…
Sí, salí huyendo.
“I need
to know that in the morning you're not gonna wake up and feel differently. -I can't give you that. Nobody can. Why didn't they work out?What always happens. Life
People should be able to say how they really feel 500 days of Summer”
Profundamente amada
Hace algunas semanas en clase de Reiki, mi maestra y madre de luz, en una
lección sobre liberación recuerdo que me dijo algo así como, "suelta las
interrogantes del por qué los hombres de tu vida no te han querido, del por qué
siempre te abandonan", en ese momento me enojé, y se me vino a la mente “lo
que te choca te checa”, así que me di a la tarea de inspeccionarme.
Y, la verdad es que me chocó porque no estoy de acuerdo con ello, he sido una
bebé, niña, adolescente y mujer profundamente amada; la mayoría de las veces yo
he sido la cabrona que los manda de paseo porque se aburrió de ellos, se cansó
de los problemas, vio que no iban las cosas para el lado que quería, tenía
miedo de cómo me estaban cambiando, y probablemente porque yo desarrollé un
pánico al querer o que me quieran. Porque cuando quiero me descarrilo como
tren, o ahora que está de moda, como de esos aviones que llevan un terrorista
que piensa matar a todos.
Un amigo (Gerardo) me comentó que cuando quiero me engancho, esperando que la
otra persona sepa qué hacer conmigo, puede que eso también sea real, estoy
cansada de tratar de encontrarle sentido a muchas cosas, pero ese será
probablemente otro issue.
"Hay veces que es mejor querer así, que ser querido y no poder sentir lo
que siento por ti...¿qué les dirás de mi?" Hey-La gustaba ciega.
Igual hace un par de semanas una amiga me decía que ella nunca se había sentido
tan amada como una rola de Pearl Jam, fue en ese momento que yo caí en la
cuenta lo profundamente amada que he sido, y tengo un bello recuerdo de cada
uno de los hombres que me han llevado a ser muchas cosas que soy hoy.
He sido la bebé por la que su abuelo descuidó su salud porque necesitaba ser
cuidada, he sido la niña por la que un niño quería ser un superhéroe, he sido
la adolescente por la que el chico malo se levantaba temprano para verme pasar
cuando iba de camino a la prepa, he sido la mujer por la que el chico que dijo
no quería una relación a distancia siempre le mandó mensajes sin importar la
diferencia horaria.
"No porque una persona no te ame como quieres, no significa que no te ame
con todo su ser" GGM.
Tal vez, así de amada es como no me he sentido...
Fue un año de muchos cambios, diría probablemente de
cambios que hace años no pasaban, estaba enfrascada en una relación destructiva
con mi trabajo, mi psicóloga se hartó y un día me soltó, “es como si anduvieras
con un alcohólico, te golpea, te maltrata, abusa de ti y no te vas porque lo
amas”. Eventualmente dejé ese trabajo.
Me tuve que cambiar de casa, acepté la ayuda de mi tía.
De lo único que era conscientemente orgullosa de mi es que desde los 21 me
había vuelto independiente, manteniéndome y saldando cuentas monetarias con la
universidad. He aprendido poco a poco a ver que mi valor como persona va más
allá de ello.
“La ruina es un regalo, la ruina es el camino hacia la
transformación.
-No podía mantener mi balance
-A veces perder el equilibrio por amor es parte de una vida equilibrada. Eat, pray and love”
Lo más divertido ahora es cuando mi tía me manda a
socializar, mi rutina es clases de inglés (a las 7 de la mañana la verdad es
que estoy todavía dormida media clase), gimnasio o conferencias, redactar fragmentos
de la tesis, redacción, regresar a casa, redactar textos de la tesis y repasar
idiomas (francés, holandés, alemán, inglés), así se van mis días.
Los viernes y sábados que ayudo a mi tía con cosas de
casa es recordar a mi tío, que fue el mejor esposo que he conocido en mi vida,
y aventarme frases como “tienes que salir, créeme que aquí cortando nopales
conmigo no conocerás a nadie”.
Le extraño. No de la manera en que cualquiera podría imaginarse, le
extraño en la manera más pura y sin malicia. Extraño los desayunos juntos, extraño el despedirle en
las mañanas para ir a trabajar, extraño consultarle lo que haré de comer,
extraño el escucharle llegar, extraño cenar a su lado, su té y el cafe de sus
ojos. Extraño esas largas pláticas, sus chistes, mirar con ansias el celular
hasta que llegara un mensaje suyo, extraño su voz. Le extraño al dormir, su loción, su olor, el que me
cobije durante las madrugadas. Extraño su punto de vista en cuanto a la ropa
interior, también extraño ir al súper con él. Extraño su paciencia, nuestros juegos. Jamás nos dijimos
novios, le quería y me quería, no era necesario, porque fuimos amigos, amigos
que se hablaban con la verdad, amigos que se conocían todas sus manías. Extraño
tanto ser yo y que tú seas tú. Extraño ser la pareja perfecta, la que tenía mil
defectos, pero esos defectos que se compaginan a la perfección. Extraño contar
con él incondicionalmente, extraño que sea mi soporte, porque yo siempre he
sido fuerte, pero él me hacía invencible. Extraño la forma en que me cambiaba para bien. Extraño todo, te extraño tanto, pero no le digas a nadie
lo mucho que te echo de menos.
En octubre una amiga no entendía lo mal que me sentía y
estaba, hasta que después de jugar gotcha y llorar en el carro con un par de
canciones a toda velocidad sobre el segundo piso del periférico le dije, “me
siento profundamente triste”, estupefacta me contestó, “no sabía que te sentías
así, sólo escuchaba un constante -lo extraño-, como si fuera lo único que
pudieras decir”.
"Si me ves por alguno de tus pensamientos, abrázame que te extraño. Julio Cortázar"
Now I’m
fighting this war since the day of the fall