miércoles, 24 de octubre de 2007

La absurda historia de una sobreviviente


Mi historia puede interesarles o ser algo indiferente, pero son situaciones que existen y se viven en donde menos lo pensamos18/07/1998-9 años 6 meses
Estoy muy asustada, últimamente todo está muy raro, el jueves (16/07/1998) mi mamá me llevo ha hacer unos estudios de sangre, donde el doctor se intento ver muy gracioso, pero no le salió, me enseño una aguja y me dijo "es una nave espacial" le conteste "bueno, pero que no se me acerque" y mi mamá se me quedo viendo muy feo que porque estaba siendo mala niña con el doctor, "mala niña" ¿yo? él malo por creer que soy tonta y no sé que en ese lugar sacan sangre, al final los grandes ganan, me terminaron sacando sangre y yo termine con un curita en mi brazo.
Pero pasemos al día de hoy, más que asustada o bueno también, sacada de onda, ya que es sábado y me levantaron a las 6 de la mañana para ir otra vez al hospital infantil privado, donde ya estaba mi papá con Leticia, primero me dieron una bata blanca, y que me quitara toda mi ropa, luego me metieron a un cuarto donde había muchas camas. A un lado de la mía estaba una niña como dos años mas grande que yo, que la iban a operar del hígado, nos deseamos suerte y su familia me pareció agradable, comparándola con la mía... mi mamá veía feo a mi papá y a Leticia y ellos dos veían feo a mi mamá, toda una guerra campal. Llegaron los enfermeros y me llevaron hacia un nuevo cuarto donde me hicieron pasar bajo un vidrio para pasarme a otra cama, nada extraño en mi, me golpeé la cabeza con el vidrio, no le supe calcular...ya que estaba en la otra cama, me llevaron hacia un nuevo cuarto donde la luz era más tenue, todo era muy blanco y se veía muy limpio, el doctor me trato muy agradablemente, me dio una mascarilla para que me la pusiera en la cara (de esas que son como de oxígeno) me la puse y me preguntó "¿a qué hueles?" y le conteste "huele dulce" y me volvió a preguntar "¿ahora a qué hueles?" y le conteste "huele más fuerte y feo", me dijo "póntela para que huelas mejor" lo mire feo y le conteste "no, ¡usted piensa matarme!" Me dijo "no...", se me acercó y me intentó poner a la fuerza la máscara, como no pudo solo, le grito a una enfermera, mientras yo gritaba "¡ME QUIEREN MATAR!" y lo único que recuerdo son 5 enfermeros forcejeando conmigo para que oliera la vendita mascarilla...
Después de eso "desperté" cuando una señora me estaba agarrando mi mano derecha, pero agarrando no de acariciando, mi mano brazo estaba levantada y le ponía un vendaje, la verdad es que ya no estaba cómoda durmiendo en la posición que me encontraba, y quería cambiar, forcejeé un momento con la enfermera hasta que me cansé y me di un pequeño golpe, de nuevo en la cabeza, pero ahora con las bardas de la cama; me di por vencida y me volví a dormir en la misma posición.
En el momento que recobré bien el conocimiento, los doctores dijeron que podía irme a mi casa ese mismo día, mi papá me pregunto "¿te quieres ir con tu madre o quieres venir con Leticia y conmigo al cumpleaños de su abuela?" mire a mi mamá y como la vi bien y yo me sentía de maravilla, quitando el mareo, me despedí de mi mamá y me fui con mi papá, pasamos a una farmacia a comprarme un cabestrillo, la única indicación de los doctores fue que no hiciera esfuerzos, pero yo era una niña e iba a una fiesta de cumpleaños donde la festejada era una abuela, y claro, tenía bisnietos que eran de mi edad, intente comer algo, pero absolutamente todo me sabía a anestesia, así que opte por salirme a jugar con Tatis y Juan Pablo (hijos de Leticia), por la noche mi papá me trajo con mi mamá que ya la vi triste, pero mañana será otro día.

Fue un año de quimioterapia (y sus agregados) en la Raza, y sesiones de radiaciones en el Siglo XXI, además de cuatro años de vigilancia, tiempo en que conocí muchos doctores, muchas enfermeras y también muchos niños, de aquellos tiempos no conservo contacto con nadie porque poco a poco me fui enterando que ya no estaban aquí; a pesar de que estaba muy niña aprendí mucho, crecí de una de las formas más duras y pesadas, pero agradezco todo, ya que sonrío pese a cualquier cosa, la partida de mis amigos en esos momentos la tomaba como ¿por qué ellos? ¿Por qué no yo? Con el paso de los años y con lo que sigo viviendo, entendí que si viví es por algo, que estoy aquí no sólo para disfrutar por mi, sino también por todos ellos. Así que tengo un don que muy pocos poseen, ¡vivo por muchos amigos! Hasta una niña me preguntó que si quería ser su ángel, fue muy bello.
Pero una de las cosas mas importantes que vi, fue que mi lucha no terminó en el momento que me dijeron "ya estas dada de alta, no más estudios" juraba que en el momento que me dijeran eso iba a llorar, iba a brincar por todo el consultorio, correría a decirle a Celina y Ale "¡ESTOY DADA DE ALTA!" pero no lo hice, simplemente sonreí, miré mi cicatriz de la operación, la acaricie con mi dedo gordo de la mano izquierda y sentí que algo me faltaba, que no todo estaba completado en mi "lucha".

En la preparatoria me pedían servicio social y yo no tenía ni idea de qué era capaz de hacer, ya que los niños me encantan, pero eso de orfanatos me parte el alma; y los asilos me causan shock por mis abuelos. Mi mamá estaba platicando con la trabajadora social, le pregunté si ella sabía de algún lugar donde pudiera hacer el servicio, y me comento de "Con ganas de vivir", y como la dirección sonó cerca de mi casa, a la semana mi mamá me acompaño, platicamos con la gente de ahí y entre como servicio social, acomodando la bodega. En ese entonces tenía yo 15 años, quería entrar a ayudar en hospitales, pero por la edad no podía... El tiempo paso, ahora ya tengo la oportunidad de entrar a hospitales y comprobé que mi lucha no terminó, entendí el "vacío" de las palabras "estás dada de alta", me di cuenta que la lucha a penas comenzaba; la guerra terminará cuando esta enfermedad no nos arrebate más.

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