miércoles, 24 de octubre de 2007

Cuento de momentos

Tengo la capacidad de caminar, brincar y me puedo mantener estática.
Pero hay algo en mi contra, la gravedad.
Estoy sobre una montaña, por lo tanto mi peor opción sería mantenerme estática y sentarme, la gravedad es naturaleza más no algo invencible. Puedo seguir brincando, pero las cosas no se verán claras desde esa perspectiva. En cambio si corro, perderé la visión de las cosas hermosas y puedo extraviarme en el camino. La opción contra la gravedad será caminar para aprovechar el tiempo.
Y aquí estoy, después de analizar cual será la mejor forma de seguir, camino entre los árboles encontrándome con todo tipo de mitos: la serpiente no me incitó hacia la manzana, se dedicó a acorralarme para ceder y bajar, pero simplemente la ignore y continué mi paso. Encontré un conejo que se perdió de estar con su amada coneja por correr y preocuparse más por llegar a prisa que saber llegar.
Pero de quienes aprendí que lo más hermoso es el amor, la luz de nuestra vida, fue de las flores que adornaban las partes del bosque que los árboles nos permitían. Es hermoso como un pequeño rayito, esa pequeña esperanza nos ilumina el día, unas horas, y que mejor si es para toda la vida; estoy feliz de haber caminado y disfrutar este recorrido.
El conejo por correr y brincar llamó la atención de la serpiente que lo invitó a jugar serpientes y escaleras para al final ser la cena....

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