martes, 21 de diciembre de 2021

Muñones preparados por si lloramos, y la caja de Pandora

Muñones preparados por si lloramos

Nos programan a no llorar porque le pusieron de sinónimo ¿debilidad?, ¿qué dirán si te ven llorando?, y ahí va uno creciendo y con los muñones preparados para tallarnos los ojos en cuanto se asoman las primeras lágrimas.

¿Qué nos detiene para fluir?, ¿la pena?, ¿el momento?, ¿el lugar?, ¿el qué dirán?, ¿ser el meme y terminar en redes como ‘llora desconsolada …’?, ¿causar lástima?, no queremos molestar y, ¿qué incómodo que escuchen como no puedes tampoco contener los mocos, que se te va el aire y haces ruido porque te sientes ahogado?

‘No llores, ya pasará’, y mientras ¿qué?, me pongo a ver las manecillas del reloj esperando que esto, ¿pase? 

Y si la única forma de que pase es fluyendo, y me suelto a llorar ¿qué?

No se crean, también me he dicho a mí misma ‘no sufras, no es para tanto’, pero entra el spinning out mental y valgo madre.

Y piénsalo, llorar porque es lo que sientes es más barato que tomar alcohol para agarrar valor, ¿valor?, Ni que fuera tipo de cambio. 

Luego tienes a los amigos y familia con el hijo atravesado, o hasta la madre porque ‘mala copa’, y si uno llora en sus 5 sentidos hasta cruda da.

O te has preocupado porque otra persona se va a quedar desconcertada sin saber qué hacer al momento de que te sueltes a llorar. Te estás ahogando tú, pero ¿te estás preocupando porque la otra persona no va a saber qué hacer?, léelo de nuevo.

(Día 40)

Llorar está bien y debería dejar de tener etiquetas. 


 

2021, el año que se abrió la caja de pandora que había cerrado en 2015.


“Y después de todo, quizás todos sí fueron un cuento de hadas, porque los cuentos se acaban”. Día 52. 


Qué 2021 tan más bonito se queda en mis memorias.

Igual y mucho drama, no me importa, pero cuanto amor y aprendizaje.
Qué complejo es confiar, desaprender para aprender, vernos, sentirnos y aceptarnos al espejo y en la realidad.

Sentir más y ocuparme menos.

En terapia me mandaron a socializar y hacer cosas nuevas, platiqué hace unas semanas con unos youtubers, tuve un día de hike y museos con un recién conocido, entré a una clase del yoga Bikram, no me lesioné, pero tampoco sentí el cardio que decían; expresé lo que sentía e hice saber cuando me han lastimado; también tomé responsabilidades en lo que permití; y me subí a algunas montañas rusas, aunque terminé bien mareada y con la presión perreando.

Lo que más me ha gustado son los días de caminatas y senderismo. (Día 57)

Ahora en terapia ya ando en las sesiones donde cachas la violencia, porque no solo existe la física, también hay la emocional, que fue inconsciente, quiero pensar, y pues ando en el control del spinning out de ese tema. (Día 38)

Los cambios son fáciles, pero qué fuerte ha sido verme en este proceso, decirme 'te quiero' frente al espejo y sentir un hueco por dentro. 


Ya no todos los días son malos, cuando los hay y necesito fluir, primero me presiono el pecho y luego me abrazo, y eventualmente lloro, más cuando me preguntan ¿qué sientes? No sé nombrar mis emociones, no las verbalizo, y me cuesta admitir que estoy ¿enojada? 

Cuando alguien llora yo abrazo, abrazo o toco la espalda, depende de la persona, también desde hace años, regalo dulces. 

En la secundaria cuando vi que no tengo la habilidad de vender, porque me sentí mal de vender algo para sacar ganancia, y terminé regalando dulces y las bolitas de nuez. Opté por siempre cargar dulces en mi mochila para regalar si alguien lo necesitaba, o alguna emergencia, a mí se me baja la presión, y uno nunca sabe. 

En 2018 me reía con una amiga, me decía que yo había ido a Nueva York a abrirle la puerta a las personas y regalarles comida. Nos topamos a una chica llorando en el metro y abrí mi bolsa de kisses que traía en la mochila, le regalé un puño, se quedó sacada de pedo y me sonrió. Y saliendo de una librería, le regalé una dona a un veterano. 


Y así de perdido termina este texto, porque encontrarse tiene muchas caras.

No hay comentarios: