martes, 22 de julio de 2014

Carta al cáncer

Estimada mutación celular, en especial a usted rabdomiosarcoma alveolar que apareció en el antebrazo derecho en 1998 por las mismas fechas.

Desde hace 16 años cuando usted apareció, mi vida se tornó en ciertas inquietudes, dudas, interrogaciones y rencor hacia usted; antes de despotricar, también me gustaría hacerle saber que le estoy agradecida por lo que me hizo crecer, madurar y cambiar.
Que sepa que trabajo en el enojo y rencor de quienes se fueron a consecuencia tuya, “morirse es una mierda”; aunque cierto, “lo peor que tener cáncer es tener una hija muriendo de cáncer”.
En mi paso por la República de Cancerlandia del Hospital Nacional de la Raza, conocí a grandes personas gracias a ti, que entre las circunstancias y lo que ellas me mostraron logré hacer una mejor versión de mi, digiriendo todo con el paso de los años.
Ya no soy la niña de 10 años que con la quimioterapia, punciones lumbares e intratecales dejaste pesando 25 kilos midiendo un metro 50 centímetros; a nivel físico dejaste inservibles mis venas, el hígado más grande de lo que debería de estar, una muñeca más delgada que la otra y un ritmo pacífico con bloqueo en el corazón; se puede vivir con ello, de verdad, no hay problema.
Me han dicho luchadora, tú, yo, algunos doctores y enfermeras, sabemos que fui un verdadero drama, tan así que hace unos años cuando pasé a visitar, aun se acordaban de algunas anécdotas en especial de cuando me aferre con piernas y brazos a la camilla porque no pretendía ser inyectada por tercera ocasión en el día; otra de cuando nos perdimos en el sótano Ale y yo con muletas y tripié jajaja eso fue muy buena, porque según nosotras nos disfrazamos de fantasmas con las sábanas.
A la vida, a ti cósmico te agradezco haber escogido los padres que tengo, a su manera me aman, me dieron las herramientas y las palabras necesarias para entender que de eso se podía salir; no me imagino haber estado en el lugar de ninguno de los dos.

De igual forma agradezco el haber tenido cerca a ciertas personas, que sin darse cuenta me enseñaron que siempre se puede seguir soñando, en especial cuando el mundo que puedes conocer son las consolas de videojuego y la cama.
Gracias cáncer por desarrollarte en el momento justo para coincidir con todos los que conocí, por permitirme experimentar la inocencia con Astrid, la sonrisa con Ale, las ganas de estudiar con Valeria, Emanuel “tú mejor que nadie sabe que es posible vivir con dolor”, los complementos que son nuestros padres como con Daniel, que sí “lo más importante en una resonancia magnética es quedarse completamente quieto”, así como tomar aire y aguantar en los rayos x.

Sin dejar de lado que “nunca sabes cuál será tu último día bueno” como Gerardo, el Tomy que me ayudó a sobrellevar el estar sin cabello, cadavérica y sin nada de lo que muchos llaman feminidad, siempre me dijo que yo era bonita. 
Gerardo era mi superhéroe, aunque “algunas personas no son conscientes de las promesas que hacen cuando las hacen”; semanas antes de morir en vómito de sangre, me dijiste que querías ser un superhéroe, que querías morir defendiendo a alguien y que ese alguien sería yo, porque querías ser mi héroe, me diste un beso en la mejilla y yo te di un abrazo, (un beso es lo que debí darte), lo cierto es que “uno se muere a la mitad de una vida, a la mitad de una frase”, es importante para mi que sepas que si tenías miedo al olvido, o buscabas “encontrar tu destino y dejar una marca en el mundo”, en mi no hay olvido, en mi hay una marca de amor; “sería un privilegio que tú me rompieras el corazón”.
Que sepan los que mencioné, los que no he conocido, no conocí o los que luchan actualmente, que “todos queremos que nos recuerden”, y que la respuesta es tan sencilla que a veces no somos capaces de digerir “un mundo sin ustedes no habría valido la pena”.
Que en un principio, claro ustedes se vuelven “como una granada”, porque “al parecer el mundo no es una fábrica de conceder deseos”, y nos gustaría tener más infinitos con ustedes, pero les agradecemos “nuestro pequeño infinito”; al final la gente puede morir o alejarse, lo importante es lo que guardamos de ustedes en nosotros, así que si asisten o asistieron a su funeral, no se sorprendan por lo que se pueda decir, en caso de que no sea lo que esperan, “los funerales son para los vivos”, ellos son quienes sobrellevarán el dolor que deja la granada.
En lo personal, siempre he estado de acuerdo con la teoría de Darwin, sobrevive el más fuerte, (y me refiero a nivel celular, resistencia del cuerpo), quienes hemos pasado por el cáncer, pasan actualmente o tienen cualquier otra enfermedad con la que se carga para toda la vida de una u otra manera, no somos más que un “efecto colateral de un proceso evolutivo, un experimento de mutación fallido”.

Al final, cáncer, rabdomiosarcoma alveolar del antebrazo derecho, cósmico:
"no puedes elegir si van a hacerte daño en este mundo, pero sí puedes elegir quien te lo hace, me gustan mis elecciones, espero que a ustedes les gustaran”.
Cáncer, también te llevaste a la Dolly; pero tengo a mi lado a Tsuki, Morris y Maron.

 PD. Algunas notas son frases del libro y película "the fault in our stars".

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