martes, 26 de noviembre de 2013

Diagnóstico 2013

Después de todo, el 13 de enero de 2004 cuando recibí mi alta de oncología con firma de la doctora Rosas “ahora viene la bueno, vivir”, esas fueron algunas de sus palabras y recomendaciones mientras yo a mis 15 años veía, tocaba y analizaba la cicatriz del antebrazo derecho marcada por un rabdomiosarcoma al veolar.
Pensaba que lo peor había sido gran parte de lo que transcurrió del 98 a esa fecha, el destino tenía bastantes sorpresas y revelaciones camino delante.
Desde septiembre comencé a entrar a sentir ese sentimiento de miedo, me encerré en el caparazón y el exterior colapso; tras tres semanas de llanto incontenible paré en el psiquiatra, algo que tenía que haber hecho desde hace tiempo, pero en fin, el diagnóstico fue una depresiva pasiva, es decir, llevo deprimida toda mi vida, con toques de muerte, inseguridad, abandono y rechazo.
Hace unos años cuando decidí darme una vuelta por el hospital que me vio crecer principalmente en el umbral del dolor, Ale una de las enfermeras me dijo "tú mejor que nadie sabe lo que es luchar por vivir, por estar aquí, no te dejes vencer por nada, por nadie, sigue adelante como lo has hecho, que nadie te detenga...", mi cabello era azul, por una transformación tras la segunda partida de madre al sistema nervioso, dígase corazón.
Veo a mi alrededor, hay dos perros y una gata que me necesitan, me aman de manera incondicional; en el exterior, entiéndase como vida social, un trabajo que me gusta y amigos, claro.
No tengo la peor vida del mundo, es simplemente que ahorita, en este momento emocional y espacial no sé que hacer con ella, con lo que siento, todo se puede colorear con una sonrisa, lo he hecho, pero más que eso, creo que es momento de enfrentar lo que se tiene que poner cara, costal de box, verlo de frente, poner alcohol a esas heridas hasta que cicatricen y sean sólo una marca como el antebrazo derecho y el abdomen.
Pero ¿cómo lo hago? Es ahí donde me encuentro atorada.
Hace igual algunos años leí una columna que me cautivó “el amor lo puede todo ¿no? ¿El amor es gratis? ¿El amor es la respuesta, porque el amor lo es todo? Si alguien ha vivido el amor en esos términos juangabrielezcos no me va a dejar mentir: el amor así es agotador. Esos términos tan codependejos nos fascinan porque son como una estructura sólida que nos regala todas las respuestas que nos da hueva replantearnos y nos mantiene embobados para no hacernos responsables y obligados de todo lo que, con mente y cuerpo, no queremos resolver para nosotros mismos.”
Y sí es agotador, es el momento de hacerme responsable con mente y cuerpo de lo que no he resuelto de mi persona.
Rota, fragmentada, y ligeramente drogada por el medicamento, hay camino porque hay vida.


sábado, 12 de enero de 2013

Rencor a la vida

Si estas aquí, no importa lo que haya detrás de ti, tienes todo para ser chingón.


El 2012 descubrí que le tengo rencor a la vida, más preguntas que respuestas, el rencor no viene de lo que me ha pasado, viene de lo injusta y corta que fue para muchas personas; ellos tenían mucho que dar; (que se entienda que agradezco estar aquí, pero ellos también lo merecían, y por dramático que se lea, considero que lo merecían más que mi persona).
De ahí que me esfuerzo en estar feliz todo el tiempo, sonreír y verle el lado positivo a todo, si ellos no lo pudieron vivir, que lo vivan a través de mi; no es sencillo, es un compromiso que me puse desde los 11 años, cuando lo que había pasado durante 2 años empezó a crear conciencia y daba tiempo de ver hacia atrás.
No me la vivo en el pasado, cargo con él, me ha llevado a ser lo que soy, lo bueno y lo malo.
Varias personas que han dicho que no es para tanto, que si es algo malo, lo olvide; simplemente no puedo hacerlo, no soy así; no tome terapia al respecto, vi morir a quien era mi mejor amigo, de un momento a otro todo cambio, me miró estiró la mano, mi toby cayó de su mano y volvió a vomitar sangre, después de eso vinieron las horas más confusas de mi vida, su mamá me dio las gracias por todo lo que les había dado, me devolvió lo que le había prestado a Gerardo y me dijo que todo ya estaba desinfectado, levantó la sábana, besó la cabeza pelona de Tommy y le pidió a los camilleros que le cuidaran a pesar de estar, se le cortó la voz y comenzó a llorar, los camilleros asintieron y se fueron; horas más tarde llegó su papá con un avión, vio la cama vacía y le preguntó a mi mamá, ella se sorprendió se acercó a él y salieron. Ahí aprendí a estar siempre cuando me necesitaran, ahí mi razón de la amistad tomó un rumbo.
Para muchos puede ser patético, entrar al hospital también me hace sentir en casa, ahí me aceptaban, no se burlaban de mi por no tener cabello, no me despreciaban; en una ocasión que fui a la escuela (asistía a la escuela una semana al mes para hacer exámenes y entregar trabajos) en el receso que se conjuntaba primaria, secundaria y preparatoria compañeras de mi salón me llevaron al centro del patio, yo me sentí contenta porque me hablaban y me invitaban a estar con ellas, llegando al centro del patio me quitaron mi gorra y toda la escuela se empezó a burlar de mi, en cuanto reaccioné salí corriendo al baño llorando, unas compañeras que eran gemelas me alcanzaron con mi gorro y me lo dieron, me preguntaron si me podían tocar la cabeza. A toda la escuela le toco un buen regaño, me contaron.
La solución no era un regaño, es que acepten a las personas como son, con lo que tienen que vivir, los niños tienen una maldad nata, de conocimiento, de entretenimiento; actualmente el cáncer ya no es una enfermedad desconocida.
Con el paso del tiempo he superado el pánico escénico y he aprendido ha relacionarme con las personas, lo que no tolero es la hipocresía y que las personas no se esfuercen por hacer sus cosas xq son capaces de hacerlo.
Una semana al mes era de tratamiento, donde a veces tenía tan poca fuerza física que mi mamá me cargaba para vestirme o llevarme al taxi rumbo al hospital (a los 9 años pesaba entre 20 y 25 kilos), la siguiente semana siempre me venían hemorragias y terminaba en urgencias que se convertían en dos semanas internada, estudiando y haciendo los trabajos que me encargaban de la escuela.
Los doctores decían que era una especie de milagro, mi cáncer, rabdomiosarcoma alveolar (una de las palabras más complicadas de aprenderme) hasta 1998 era un cáncer invasivo que el 98% de los casos se amputa la parte donde se encuentra por adherirse al hueso y crecer con rapidez, tengo mi brazo y no ha regresado. 
No creo en la religión, no concibo un dios que mande estas enfermedades a niños, bebes, personas que se han dedicado a cuidarse, ser buenas personas (no digo que yo fuera una buena niña).
Tampoco estoy segura de que salvarse esté en las ganas de vivir, yo era la Ale dramática, a veces durante la quimio lloraba y le decía a cualquiera de mis papás que estuviera que ya no quería vivir, que me dolía mucho (algunos medicamentos sientes que queman). Y eme aquí.
Este 13 de enero se cumplen 9 años de haber recibido mi alta total y completa de Oncología Pediátrica del Hospital la Raza, y hace 14 años mi mamá buscaba el permiso de los doctores para que me dejaran salir antes del hospital para poder festejar lo que nadie sabía si sería mi último cumpleaños.



Este 2013 quiero trabajar el rencor a la vida, no sé como lo haré, pero ya sé que es lo que no quiero ser.



I’ve tried to cut these corners
Try to take the easy way out
I kept on falling short of something

I coulda gave up then but
Then again I couldn’t have ’cause
I’ve traveled all this way for something

Now take it in but don’t look down

‘Cause I’m on top of the world, ‘ay
I’m on top of the world, ‘ay
Waiting on this for a while now
Paying my dues to the dirt
I’ve been waiting to smile, ‘ay
Been holding it in for a while, ‘ay
Take it with me if I can
Been dreaming of this since a child
I’m on top of the world.