domingo, 17 de mayo de 2020

De abrazos con sana distancia y citas por internet


Creo que todos nos hemos descubierto algo en plena cuarentena, más allá de que los trayectos a la oficina eran más cardio de lo que nadie nos había dicho.
Ya les vi sus recetas mal hechas y sus bailables en Tik Tok, yo todavía los observo con la dignidad que mis 30’s, y las ganas que contengo de hablarle al pendeje, me permiten.
La verdad es que ya hacía mucho home office, pero ahora me he ‘escapado’ un par de veces del confinamiento para ir a la tienda, al súper, al banco y una vez a redacción, me muevo en bici para sentir el viento correr y evitar la ansiedad que me da la gente. 
Llevamos unas 9 semanas de estar en casa.


Las primeras semanas tomé enserio el aislamiento y no salí ni a que me diera el sol, me empecé a sentir muy triste y no entendía realmente cuál era el sentimiento, de dónde provenía.
Los amigos con los que vivo me mandaron por lo menos al patio porque ya me estaba deprimiendo químicamente debido a que no me daba la vitamina D, después de eso me salió mi alergia por el sol en las manos. Dios da, Dios quita. 
Pero el sentimiento de tristeza conocida no se fue, hasta que di con lo que creo es el origen, o al menos eso me dio tranquilidad, entender qué me hacía sentir así, y el sentimiento transmutó.


Otro efecto colateral del cáncer en mí y en cómo llevo mi vida es en los abrazos, nunca sabes quién tiene un mal día y ese abrazo hace la diferencia, o simplemente porque hubo una etapa de mi vida en que los abrazos estaban ‘prohibidos’.
Tras la ronda de quimioterapia viene la respuesta del cuerpo, y con ello el declive de las defensas, en mi caso, la mayoría de las veces era en la madrugada, con hemorragias cuyo volumen e impacto se contaba en cuántos kleneex se teñían de rojo en lo que te ponías el pijama de hospitalización con las fuerzas que tuvieras, amarrar a Toby a la muñeca, se tomaban los papeles, y se llamaba un taxi con dirección al Hospital La Raza, una vez allá disculparte con el conductor por si manchaste algo con sangre o vómito y dar un extra por aquello de.
Si algo tenía oncología en 1998 era un pase express en urgencias pediátricas, no sé si continúe, así como llegaba me pasaban a consulta para darme ingreso, colocarme la muñequera siguiera sangrando o no.
.-¿Cuánto sangraste?

Con el paso de los meses aprendí a calcular, más de 8-10 kleenex ya significaban transfusión de sangre, pero de encaje ya iban plaquetas.
Aunque estuviera en el expediente eran dos pinchazos, uno para corroborar el tipo de sangre y el segundo para canalizar. 
Esa madrugaba se terminaba en urgencias y pasando el desayuno, o antes, ya te trepaban a piso, al área de aislamiento, porque bajas defensas.
Ahí las visitas de la familia tienen un horario de unos minutos en ciertas horas del día, y tienen que ser con bata, cubre boca, manos lavadas, guantes y cofia, de preferencia que no te tocasen.
Y repito, soy muy afortunada, desinfectados me permitían tener a Toby y el Game Boy, con eso se pasaba más rápido el tiempo, además de dormir y contar las gotas para cachar que la venoclisis fuera bien y no se hubiese tapado la vena, porque con la mejora de conteo de glóbulos rojos también venía la coagulación.
Evidentemente más de 20 años después hay cosas que he olvidado o incluso bloqueado, igual sustituí esos momentos de soledad con siempre querer abrazar a la gente o incluso poder tocar el hombro al conversar.
Mi teoría es que al inicio esas más de dos semanas sin contacto con nadie me recordó aquello, me transportó a esa ‘sana distancia’ que había bloqueado.
En la semana fue el cumpleaños de la amiga con la que vivo, inconscientemente le toqué el hombro, no saben la emoción que me brincó en el corazón.
Extraño expresarme en abrazos, porque hay muchas cosas que no digo, pero sí abrazo con todo lo mejor que tengo. Y creo que igual extraño que me abracen, dicen que el cuerpo habla lo que el corazón calla.


Entradas anteriores sobre el cáncer y sus efectos colaterales en mi percepción del mundo:
La absurda historia de una sobreviviente 1998-2007

Tsuki hace miau, ya no sé si le perturba la presencia de ‘la Karen’, o si de verdad existe un lazo de conexión entre gatos y humanos, porque los mimos van más allá de la hora de la comida.

La era del Internet y las citas

Conocer gente antes de los tiempos de ‘CORONAVAIRUS’ ya era un asunto complejo, hoy en día ya me llevo bien con el quesero y el heladero, cada 15 días que les compro me ponen al día de cómo les va en el negocio, y evidentemente eso no es vida emocional. 
Hablaba por videollamada con una amiga, le entró al Tinder porque pues ¿qué podría perder?, en la primera ronda de ‘scrolleo’ le salió el ex, #TriunfandoComoSiempre.
“Ya el otro día le di match a uno nomás porque tenía en gustos musicales a Sabina y en fotos bebidas de ginebra, ya con eso resbalará todo lo demás”, me contaba mientras en carcajadas a las 2 de la mañana nos relatábamos quiénes nos iban saliendo en las pantallas.
En el calor de la diversión me salió uno Capitan América versión México con gorra de Sinaloa, 39 años, músculo, cara bonita, frase de busco relación para formar familia feliz, ascendencia italiana-española y estadounidense, y espérense no acaba la cartilla de cualidades, con capital para posar en un BMW y una camioneta.
Le mandé un ‘¿Y la Cheyenne apá?
Obviamente borró la conversación y yo creo que hasta me bloqueó o denunció. 
Lástima, entre sus cualidades de ensueño no estaba el sentido del humor.

En el capítulo ‘Muertes estúpidas y el próximo eres tú’…me recibe San Pedro, ¿de qué moriste?, pues estaba yo en el mundo de las citas por internet y le mandé un ¿y la Cheyenne apá? creo que a un narco.

La verdad es que uno sí le va metiendo filtros a los ‘gustos’ por la gente en internet, yo mando directo a la izquierda cuando leo o veo:
  • Cristiano
  • Emprendedores (no tengo capital de inversión, usted disculpe)
  • ¿Más de 30 años y sigues sin terminar una licenciatura? Next
  • Hombres de no mames galán y descripciones ‘ideales’ y anda soltero (me huele a trata de personas)
  • Si miden menos de 1.70 (aquí el llavero soy yo)
  • Que metan frases motivacionales (ya tenemos a Bárbara de Regil, gracias)
  • Etc…

Hace un año le entré a Bumble Date, llevo unas 25 conversaciones, dos de ellas con personas que resultaron conocidos (amigo del amigo y un compañero de la prepa, y la neta es que les di el match porque cagado encontrarte a alguien conocido. El primero se lo tomó a pecho y me borró hasta de Facebook, el segundo lo tomó igual con gracia). 
Otro par tenían interés de salir, pero a mí me dio el ‘ay no, qué tal que es trata de blancas’, así que me abrí con el clásico ‘tengo chamba, no podré ir, saludos’. 
Además de que traigo atorado un sentimiento por alguien al estilo ‘Sincericidio’ de Leiva. 

“Te quiero cuando me destrozas, te quiero con indecisión... te quiero como tantas cosas que no tienen solución”
He salido con dos, ambos en mayo-junio del año pasado, uno desde la descripción me cayó chido y por eso le di el match, y solo eso, me cae chido, nos seguimos mandando mensajes y llamadas esporádicas de cómo va la vida y ya. 
El otro fue uno de esos que mis amigos llaman ‘Ale/Landa/Luna ya salió con otro de sus gustos agropecuarios’, fotos todo pandroso y con una frase ‘tengo el cabello largo y no es negociable’, súper jalé en ese momento.
F con f de fotografía que es a lo que se dedica, la neta es que la pasé para lo que me contaron que son dichas apps, no abundaré mayor detalle más que fue tremendamente divertido.
Salimos unos meses y ya, pasó lo que pasa en la vida, a mí se me juntaron unos viajes, a él grabaciones y viajes, y ya, nos seguimos escribiendo y así como me pasa chismes para notas, le paso notas que le podrían ser de interés. 

Cuando alguien quiere saber de ti hay la misma distancia de aquí para allá, que de allá para acá.