lunes, 6 de noviembre de 2017

Yo en el amor

Y que quede claro, he estado con personas maravillosas, porque con todas hubo bellos momentos, sólo que a mí ya se me agotó la paciencia.

Los que me conocen les ha tocado que termino una relación y puedo durar años (mi récord es seis) superando a una persona, y este año me sorprendí. Sólo fue un día de llorar, un par de semanas de hacerme preguntas y que las respuestas cumplieran mis expectativas, hasta rara me sentí de sentirme bien.

Mi teoría es que ya me acostumbré a desilusionarme de las personas, pareciera que no se conocen, no saben lo que quieren y por ende no saben qué están dispuestos a dar. Dando como respuesta final: ese no es mi pedo, mi responsabilidad termina en la línea que yo brindé mi confianza, mi tiempo y mi espacio.

Soy terca con tal de que algo funcione, cuando quiero, y suelo estar dispuesta a ceder, ceder, ceder, y seguir cediendo. Con el gran defecto de que perdono, pero no olvido.

Así que gracias a los que me cortaron o dejaron porque yo no podría haberlo hecho por aferrada y terca, pero ustedes fueron inteligentes para ver que aquello no iba a ningún lugar; y al resto 90% que yo mandé de paseo, como alguna ocasión me dijeron cuando apliqué el cliché del tiempo, mil disculpas porque creo que tal vez me convertí en una exigente mamona que no sabe lo que quiere, pero sí lo que no quiere.

Platicaba con un par de amigas, y no, no somos las intensas celosas, posesivas y tal vez por eso no encajamos en las relaciones. Dicen que los arquetipos están en casa, y recientemente leí “adueñarse de la soltería no solo significa contemplar la incomodidad de los demás; también significa enfrentar el miedo y la lástima que hay en ti.”

Tal vez en algún punto dejamos ir al bueno, tal vez ese bueno simplemente no existe y como no queremos conformarnos, estamos mejor así, lo que llaman solas, y lo que he preferentemente nombrado "completas con nosotras mismas", y simplemente nos inyectaron en el ADN que alguien puede venir a hacernos más felices, cuando la verdad es que eso son sólo momentos.

A los 25 años no creía en los cuentos de hadas, tengo 28 y sigo sin creer en ellos, y sigo con cara de asustada cada que alguien me dice "te quiero" o "buenos días mi amor" después de una buena noche de sexo y que sabes cada quien seguirá con su vida.

Mi arquetipo está en casa, aquellos por los que estoy dañada y no funciono en las relaciones. La comunicación en casa era poca/nula o a gritos y sombrerazos; luego las parejas me decían que jamás sabían lo que pasaba en mi cabeza hasta que escribía, busqué cambiar y soy de aquellas que te contestará todo, sólo considera que deberás ser capaz de vivir con la respuesta. Un amigo me hace burla y dice que mi sinceridad pareciera llegar al cinismo. Yo considero que las personas quieren sinceridad, pero no saben realmente qué hacer con ella.

Cuando es mucho lo que llevo callando regularmente lo suelto azotando alguna puerta o llorando sola, no me gusta llorar en público, y miren que soy dramática.


Pero creo que el mayor problema es que considero que no soy suficiente, no importa cuánto me adapte, no cumplo las expectativas, no soy lo que quieren, y ese, es mi mayor demonio interno, además de que tengo complejos de abandono.

Por cierto, sí, tengo un crush desde hace dos años, esa persona tiene todo, porque lo conozco tan poco que todo lo demás se adapta a mi pensamiento; pero principalmente, me deja callada y en la pendeja. Y aunque dicen que yo no le soy indiferente, él tiene novia, yo no quiero karma (más) y no me voy a meter; sólo seguiré poniéndome como manojo en viento cada que lo vea. 

If you look you will see that this world is a beautiful, accident, turbulent, succulent, opulent, permanent, no way. I want to taste it, don't want to waste it away






sábado, 4 de febrero de 2017

Mi rabdomiosarcoma alveolar en números

Este 2017 decidí compartirles mi historia desde una trinchera que experimento ahora. Mi rabdomiosarcoma alveolar en números y qué consejos daría para quienes pasan por un tratamiento contra el cáncer. 


*con la Doctora Sánchez y su bebé* (1998)

Hoy es uno de esos días en que varios nos unimos, cada quien con su persona o circunstancia en mente, y la parte bonita es que la lucha ya no es en solitario como hace todavía algunos años. 

Día mundial contra el cáncer, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula una mortalidad mundial anual de 8 millones de personas,y están luchando contra esta mutación celular 32 millones de amig@s, herman@s, prim@s, padres, madres, concuñ@s… Y cada año se suman al menos 14 millones más. 
En México, durante 2013 perdimos a 78,582 compañeros de nacionalidad, estima el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Ese mismo año, de cada 100 defunciones por cáncer en el rango de 0 a 19 años (beb@s, niñ@s y adolescentes), 57.1% correspondió al sexo masculino y el 42.9% restante al femenino.
La OMS indica que el cáncer infantil es poco frecuente, representando hasta 4.6% del total de casos, con una tasa de entre 50 y 200 por cada millón de niños. *Aquí, presente* 
La organización mexicana Centro de Apoyo a Niños con Cáncer (Canica), fundada en 2003, informa que en México sólo existen 135 oncólogos pediatras para los cerca de 7,500 casos de cáncer infantil que se registran anualmente.
El cáncer es la segunda causa de muerte infantil, cada cuatro horas muere un niño, y existe la esperanza de que el 70% de los casos pueden ser curables si son detectados a tiempo y se brinda el tratamiento adecuado. 
En el top tres de incidencia infantil en México está: leucemia, tumores cerebrales y linfoma. 

Yo fui, soy, y seré un rabdomiosarcoma alveolar, me tuve que aprender ese nombre en la primera semana, tanto escribirlo como decirlo, fue un reto a los nueve años.
Cuando me dijeron que tenía cáncer y mencionaron este nombre, no lo encontré en la enciclopedia, ni en los diccionarios; pero los doctores me dijeron que si me daba tanta ansiedad entender qué tenía, unas células de mi cuerpo se habían copiado mal, en mi caso estaban en la muñeca, pero que podían salir en cualquier lado, que no era mi culpa, que el tipo de equivocación de mis células suele contaminar y lastimar el músculo y hueso, que había llegado a tiempo al tratamiento porque el 98% de los casos tenían que cortar donde se había encontrado la bolita, porque es muy agresivo y suele multiplicarse con mayor velocidad. (A mi me pareció más agresivo todo su tratamiento.)

En México no hay mucha información sobre el rabdomiosarcoma y su subtipo histológico alveolar, pero el Instituto Nacional del Cáncer de España dice que el rabdo infantil representa aproximadamente 3.5% de los casos de cáncer en niños de 0 a 14 años de edad, y que el subtipo alveolar es un caso por millón de niños y adolescentes. (Lucky me!) 
Alertan que dicho subtipo prevalece entre los pacientes con características clínicas menos favorables que generalmente está relacionado con el peor de los resultados, la muerte, por ser un tumor con una tasa de diseminación metastásica alta, es decir, que se multiplica como loco y viaja a través del hueso y sangre para contaminar todo lo que pueda. 
En mi caso existió un As bajo la manga, la supervivencia más alta se encuentra en el rango de 1 a 9 años, con 81% de los casos, (¡Salvada por el reloj de la edad!)

Al final, quienes sobrevivimos al cáncer, aclaran los portales de especialistas, y me dijeron mis doctores, es necesario un seguimiento minucioso porque hay efectos secundarios del tratamiento que pueden presentarse hasta años después, y si eres generación conejillo de indias, pues más. 

*un video de mi historia*

Me han dicho que haga un libro con mi historia, pero no termino mi reportaje de titulación, no me voy a aventar un libro; además, el humor negro que se desarrolla con una experiencia de tratamiento de cáncer cuando eres niño, con todo lo que ves y terminas asimilando como normal, no es entendible, comunmente.

No soy una luchadora -soy bastante dramática, optimista, pero dramática-, no soy un bicho raro, es solo la infancia que me tocó, la gente se muere y está bien; la gente vive y también está bien, no somos más o menos que quienes pasan una infancia diferente.

Han existido avances en el combate al cáncer, pero los tratamientos siguen igual, así que en mi top de recomendación está:
Para las náuseas de la quimioterapia, rebajarle gas a la Coca-Cola y nieve de limón, el famoso flotante, pero con menos gas. 
Mi lógica a los nueve años era, ¿para qué como si de todos modos vomitaré todo?, bueno, lo entendí a la mala, necesitas comer para tener algo que vomitar, el jugo gástrico solo sabe fatal, y es peor sentir que estas vomitando sin vomitar. De alimentos que recuerdo fueran fáciles de vomitar sin que también sintieras salir todo por la nariz está el pan, cereal, consistencia sólidas que se puedan remojar. De verdad, evita los quesos, se hacen bolas y se atascan en el tubo gástrico al querer vomitar.
No sé si era psicológico mío o no, pero la vincristina es fatal, a penas comienza a entrar a la vena y ya sientes frío y que quema, yo vomitaba al instante, ten tu bolsita preparada. 
La punción lumbar y la intratecal dolerán, no importa más, trapito frío podría ayudar después, pero pregunta a tu médico. 
Debido a que mi radioterapia fue en extremidad, muñeca de antebrazo derecho, mi efecto secundario fue pigmentación, pero he escuchado a chicos que les ha ido mal. Para la pigmentación, no hay más que protegerse del sol.
Si la quimio te tocó en canalizaciones, es probable que las agujas de bebé se vuelvan tus compañeras para toda la vida, no te creerán en futuras ocasiones, a pesar de ver tus venas delgadas y quemadas, y te reventarán un par. Aunque te vean con odio, insísteles que sea con una aguja más delgada y pequeña de lo normal.

Tendrás muchos gorros y sombreros, la pelucas pican, si algo he considerado ayudó a una mayor consciencia en la población sobre el cáncer es ver lo que sucede, que no es un mito, leyenda, un virus que se contagia al contacto. 
De verdad, hace 20 años no había el conocimiento que hay ahora, aceptemos y aceptémonos con nuestras batallas y con quien somos a partir de ellas, desde adentro y en el exterior. 
Creo firmemente que si algo ayudó en la divulgación de ahora somos las generaciones pasadas al recibir toda la crítica y bullying para educar a vecinos, padres de familia y compañeros en las escuelas, porque el cáncer es real, puede pasarle a cualquiera, y el cabello no te hace ser más o menos bonit@.

Yo tuve un amigo, Gerardo, él tenía un tumor cerebral y una válvula, siempre me dijo que yo era bonita, así sin mi peluca y sin mis gorros, igual siempre le creí. Te invitó a que te veas al espejo y te creas todo lo bonita y guapo que eres.

Verás y escucharás muchas cosas que no entenderás, varias de ellas ni como adulto tendrán respuesta; toma lo mejor, aprende y sigue. 
Se puede vivir con todos los efectos secundarios.


*Con el Doctor Jaime Barajas, nos encontramos en una parada de autobús* (2016)



Hay camino porque hay vida, que nada, ni nadie, nos arrebate las sonrisas. 


Entradas anteriores sobre el cáncer y sus efectos colaterales en mi percepción del mundo:
Carta al cáncer 2014
Guardiana de sus sueños 2011
Libre de morir 2009
La absurda historia de una sobreviviente 1998-2007