Luego que mi lista de spotify decidiera hacerme poner cara remy en la redacción para terminar soltando una carcajada, decidí que era tiempo de volver a escribir; eso y un comentario de un amable señor en mi blog, donde me recordó que lo importante es vivir, ya iremos descubriendo el cómo.
Serenity-DarkLunacy, High and dry-Radiohead, I’m out off time-Oasis, Los caminos de la vida-Vicentico.
Primero hablemos de cosas bonitas, luego les miento la madre.
El siguiente choro se resume en viajen, sin importar la edad, dejen de posponer; viajen, nunca dejen de sorprenderse; no es necesario tener la aventura de la vida en otro continente, pueden hacerlo desde su país, para conocer cada rincón, esa es por ejemplo mi “meta” en el corto plazo.
¿Qué me gustó más?
Pasaron tres momentos en los que quise llorar como imbécil (by the way, decidí que es mi blog y dado que pretendo dejar de decir groserías, si las escribo siento que ya las expreso), momentos que reflejaron un diálogo interno de “lo has logrado, pese a todo tú estás aquí; vida, universo, gracias”.
- Museo de Ana Frank, todos tenemos símbolos y proyecciones. Tengo una extensa imaginación, (recordemos que voy por la calle imaginándome accidentes, eso e imaginarme historias de las personas, pero con mayor prevalencia lo primero), a pesar de que leer Ana Frank es meterte de manera mala onda en la vida de alguien, es uno de los libros, si le podemos llamar así, que más me ha gustado. Te muestra quien es, lo que sucede a su alrededor, es a mi parecer una de las visiones más reales que tenemos de esa guerra; en gustos y opiniones se rompen géneros. La más absurda y vaga proyección, ella era o se mostraba unida a su padre, cosa que siempre quise; y quería ser periodista, cosa que intento ser. Entonces, salieron las primeras lágrimas del viaje.
- Notre Dame, después de casi dos horas de fila, subimos a donde las gárgolas observan esta ciudad (Paris), que le dicen romántica, por todo lo que puedes apreciar, no tanto por la onda de las parejas. Tocó la suerte que justo estando arriba sonaran las campanas dando el medio día, puff, ahí ya no pude, me dejé ir, me dejé llorar; todo lo que podía pensar era: “La vida es ese pequeño instante que nos permite sorprendernos. Nunca dejes de sorprenderte. Vida, nunca dejes de sorprenderme. Lo que quiero no va a ser sencillo, pero ya no me pienso detener, no me importa lo que piensen o digan, esta es mi vida. Ya enfrenté la vida encerrada en un hospital, afuera debe ser más sencillo.” Además, la película de el jorobado de Notre Dame es una de mis favoritas de Disney, junto con Aladín y Mulán.
- Ver a mi prima Clara. Dado que ella llegaba de Canadá había que coordinarnos, para ello utilizamos el número de su novio y Carlos, como las llamadas de celulares entre ellos salen en centavos, a pesar de estar en diferentes países, pues le marqué, practiqué el básico francés que recordaba el cual Kevin logró identificar, y me entendió o intuyó que quería hablar con Clara jajajaja. Quedamos de vernos en una cafetería, bar, lo que fuera. Cuando nos abrazamos me dijo algo así como “lo lograste, ¿recuerdas lo que me dijiste hace 5 años?” Yo con cara de loading, me contestó, “nos vemos en París”. En ese momento casi vuelvo a chillar, pero estaba deshidratada por tanto calor y los casi 30 minutos de llanto continuo en Notre Dame. Ese día cuando nos despedimos me comentó otras dos cosas 1) estás tan pequeña. Eso fue mientras me abrazaba, ella y Kevin realmente tenían que agacharse jajajaja 2) es tan difícil despedirse todo el tiempo. Le contesté, deja de despedirte, simplemente, nos vemos pronto, el tiempo siempre será relativo.
Te quedas anonadado o anonadada en mi caso. Carlos me contó que durante la 2da Guerra nadie pudo bombardear aquella zona, dado la magnificencia que impone aquella Catedral desde las alturas. Nota cultural, hace un viento del diablo, terminé comprándome una sudadera.
Ahí estuvimos casi todo el día, para seguir tomando camino a Amsterdam, donde en la estación de trenes que también está el metro local, hay un piano que tiene escrito “play me”, nos tocó la suerte de que había alguien tocándolo, ese piano está ahí para los aventureros músicos, una vez que sales de la estación olfateas la legalización de marihuana y te tienes que poner trucha, ya que si estás en el paso de tranvía o alguna bicicleta nadie se detendrá por tu vida.
Ese fue otro punto, cuanta bicicleta, hermoso, todos andan en bici, como locos, también deberían sacar licencia para eso.
Si son de museos recomiendo que compren sus entradas vía internet con antelación, para entrar a Ana Frank nos aventamos cerca de 3-4 horas en fila, ya no había por internet, y en Van Gogh sí conseguimos vía internet, lo compras por horario y pasas bastante fácil, para el Rijk la cosa es tener tiempo y la mente abierta para un arte de larga duración, eso y pies en buenas condiciones, no olvides llevar tenis.
Pese a que nos tocaron días fríos, con aire, aire, aire, lluvia y más lluvia; me encantó, pude aprovechar para abrazar al muchacho, lo malo es que mi útero estaba en sus días de desgracia y los cólicos estaban a la orden del día.
La gente es feliz, eso me encantó, conocimos a un barman que luego de preguntarnos cuánto llevábamos de casados, nos reímos y dijimos ser sólo bla, nos contó que era feliz, su esposa era una puta y su hijo tenía tulipanes, ¿qué más podía pedir? Al ser mexicanos nos invitó shots de tequila, en ese momento me acordé de mi amora (una amiga; tiene años que pretendemos hacer una noche así, pero ya no tenemos la juventud para ello jajaja).
También descubrí que son algo insistentes los holandeses, cuando fui al baño había una chica, mientras esperaba un chico se me acercó y por 3 minutos que para mi fueron una eternidad me decía que le gustaba, que era bonita, que si él no me gustaba, le agradecí sus palabras, pero que iba con alguien, cuando le conté a un amigo (Honcho), me dijo “ya ves, sólo porque ibas acompañada, pero tienes todo para ligar”, yo sólo me reí. Amsterdam me enamoró, caminar por sus canales es de las cosas más hermosas que puedes hacer, a pesar de sentir el viento intenso, algo que descubrí, tienes que checar en el clima del día.
De ahí nos fuimos a Berlín, luego de perdernos un poco en la estación dimos con el tren, que vaya que son puntuales; las vistas son muy bellas, no debes hacerlas menos. Berlín tiene muchos españoles, entonces comunicarse no fue tanto problema en ocasiones para mi, el chico sabe alemán. Su metro seguramente lo amaría cuando aprendiera a usarlo, pero me pareció bastante complicado, sin embargo, amé sus asientos, entendí la causa de tanto homeless, dormirías delicioso jajaja. A nivel visual me pareció que no tenía mucho que ofrecer, lo cierto es que es una zona que fue completamente destruida con la 2da Guerra, entonces, la arquitectura es totalmente “nueva”.
La visita de ley es checkpoint Charlie y lo que queda del muro, así como el museo donde están las fotografías de la historia del evento bélico arriba mencionado, el tributo a los caídos del holocausto.
El edificio del Reichstag, lo que viene siendo el Senado para nosotros, pero más bonito, que puedes entrar si reservas con un mes de anticipación.
La Puerta de Brandeburgo, que nos tocó con todo el previo a la Champions; donde por cierto nos tocó una mini marcha de quién sabe qué, hablaban en alemán y turco, entonces yo nomás me acerqué por puro morbo periodístico, no estudié Chismes y Café (Ciencias de la Comunicación), pero el punto es estar en el meollo.
Me llamó la atención que los policías súper diplomáticos y hasta hay uno que carga cámara para tomar video, me contó Carlos que eso es de ley, y es para que constaten quién inicia la violencia y demás.
También nos dimos una vuelta por la isla de los museos, donde entramos a uno, no recuerdo cual, y he de decir que descubrí que tengo una fijación por la cultura egipcia, él por los cuerpos griegos. Otro punto, gente, hay vías para las bicicletas, presten atención por dónde caminan. Para la Columna de la Victoria, dígase nuestro Ángel de Reforma, hay cruce a desnivel, no cometan la mexicanada que yo casi aplico.
De Berlín partimos a Praga, momento en que me compartió las reglas de un viaje 1) ir al baño cada que puedas 2) no comer curry antes de un viaje largo jajajaja en el tren comía mi segundo pretzel del viaje, los que me conocen saben que de alguna manera siempre termino comiendo con las manos, eso y que no me como el migajón, no me gusta, entonces yo me comía las semillas y Carlos se comía el migajón, una señora en el tren me veía comer y le llamó mucho la atención, en ese momento caí en cuenta que es probable que sí, coma extraño.
Llegar a Praga, Praha, Prague, cualquiera de las tres formas está bien y se lee casi igual, fue algo nuevo para ambos, ninguno de los dos hablaba checo, eso era algo que a él le tenía un poco preocupado; gente, tengan cuidado en la estación de trenes hay gente que te dice cambiar euros por coronas, la moneda del país, que en conversión sencilla 25 coronas son equivalentes a un euro, entonces mejor a la segura y ya sea que saquen del cajero o bien en casa de cambio, donde la comisión está que te saca los ojos.
Dejamos las cosas en el hotel y salimos a que la ciudad nos sorprendiera, déjenme decirles que llegamos a la Plaza de la Ciudad Vieja y lo primero que nos encontramos es un chico alto de cabello quebrado haciendo malabares con un hula-hula casi de su tamaño, primero me sentí un umpa lumpa, luego comencé a babear, ese cuate me gustó, no le vi sentido a lo que decían de los italianos guapos, seguimos caminando y ya había pasado la hora en que el reloj astronómico hace su maravilla, como ya estaba el revuelo de la Champions, unos locales cantaban y gritaban, todos guapos, no tengo fotos, pero chicas, ahí hay potenciales.
En Praga lo que más hicimos fue caminar, atravesamos el puente de Carlos, conocimos el Castillo de Praga, que me pareció recorrer toda una colonia, entramos a la Catedral de San Vito, pasamos por la Casa Municipal de Praga, otros lugares que no recuerdo nombres e ingresamos a un concierto de música clásica donde tocaron las estaciones de Vivaldi y fuimos a un bar donde tocaron blues. Me quedé con ganas de ir a conocer una iglesia que está decorada con huesos humanos, pero el cansancio de una semana de viaje impidió levantarse a buena hora.
Los dos regresamos a su casa en calidad de jóvenes putefractoagotados, el regreso de Praga fue en autobús, ya que no había tren, así que el recorrido fue largo y me puse de malas, pobre de él, le ofrecí disculpas.
Ese día terminó en pedir pizza, deliciosa por cierto, poner una lavadora con toda nuestra ropa, o lo que entrara, y ver juegos de counter strike. Sí, aquí también se terminó comiendo masa de mis rebanadas, ya que como traía semillas sólo me iba comiendo las semillas y la verdura.
El lunes cada quien trabajó lo que tenía que trabajar, nos vimos para comer, se fue a su clase de alemán y pasé por el para ir al “Hobbit”, un lugar donde todo lo que venden tiene nombre de algo al respecto, y venden cerveza, me enseñó a jugar go, y volví a jugar backgammon, con un señor que me pareció de lo más agradable. Cuando íbamos de regreso a su casa, caminábamos por el parque de su universidad cuando delante de nosotros una chica caminaba campantemente, frente a ella comenzó a cruzar un animal (cuya veracidad aun está en duda), la chica se percató que algo caminaba frente a ella, comenzó a gritar y aletear, segundos más tarde el animal también comenzó a gritar y brincar en su propio eje, al final salió corriendo, no podíamos parar de reír; el lugar se quedó bautizado como el parque de la rata chillona, aunque seguimos considerando que podría haber sido un igel, o una rata.
El martes me levanté y dije “quiero ir a correr”, me dijo que fuera a otro parque, sigo sin saber si logré llegar al parque o no, lo que sí es que crucé una carretera por un puente, me resigné al estoy perdida y decidí seguir el tranvía que al menos tenía la palabra que conocía, así fue como logré regresar 4 horas más tarde, trabajé, me bañé y pasé por el para ir a cenar/comer.
Al día siguiente había quedado de ver a la amiga de una amiga en Frankfurt, no me sentía del todo bien, trabajé, me bañé y salí, tomé el tranvía y cuando estaba por llegar a la estación de trenes recordé que no llevaba la razón por la que iba a ver a esta chica, unos frijoles y dulces que le mandaron, me bajé y voy de regreso, tomo el encargo y regreso a esperar el tran, pasa y cuando bajo de nuevo en la estación de trenes corro cual exorcista, en definitiva algo no me había caído bien o el pánico de irme sola y perderme me enfermó, (Carlos me explicó como 3 veces cómo irme, y constantemente me preguntaba si le había entendido, sí le había entendido, simplemente apliqué la memoria visual a su pantalla con las rutas, cosa que después funcionó). Así que me fui de regreso a la casa del chico y sólo le mandé un mensaje a la chica para disculparme pero la verdad no me sentía bien. Ese día me tiré a dormir, autopurificarme, meditar y todo cuanto podía para no tomar medicamento, por la noche cuando regresó el chico, le conté mi aventura de ir y volver, ese día fue el día que más transporte a lo idiota gasté. No terminé de identificar si le causó gracia o ternura el hecho de que sí, me había salido sin los frijoles y había vuelto por ellos, así soy de despistada. Me abrazó, me dio té y terminé tomando algo para el dolor de cabeza, wanna be migraña.
Al día siguiente ya decidida, trabajé, me bañé y tomé rumbo a Frankfurt, logré comprar el billete adecuado y llegué, por aquello de que el sol se iba hasta las casi 11 de la noche y no me fuera a confiar, puse una alarma en el celular y me dediqué a caminar, conocer, escuchar alemán y seguir caminando. Ahí conocí a una chica rusa, me vio intentando tomarme fotos y se ofreció a ayudarme, comentándome que también viajaba sola, intercambiamos un par de minutos de conversación y seguimos cada quien por su lado.
En la plaza, centro, no sé qué sea, había un evento con música en vivo, alguien cantaba en alemán, no sé qué decía para ser sincera, la gente tomaba cerveza y comían de esos enormes hot dogs, había un puesto vendiendo galletas de mazapán de varios sabores, decidí comprar 4 diferentes con su par, me comí los míos y le guardé los otros al chico, sonó la alarma y no sé en qué momento ya habían dado las 9 de la noche, entré en pánico un poco, dado que me encontraba un tanto distante del metro que debía tomar para evitar los transbordos o que terminara tomando un U o cualquier otro que no fuera el que me tocaba, me acordé de respirar y que lo único que tenía que buscar es que el lo que fuera que tomara dijera Darmstadt, con eso lograría llegar.
Para cuando abrí la puerta del departamento, el chico estaba sentado frente a la computadora volteó y me expresó “Pensé que jamás llegaría”, por su ventana el sol ya se escondía, me reí y sólo pude contestar “gracias por el voto de confianza”. Hice entrega de los mazapanes-galletas lo que fueran, adivinó que sí, había sido mi alimento del día.
Había que ponerse a hacer la maleta para lo que sería el último viaje y los últimos días juntos, me eché en el sillón y me puse a pintar las uñas, en algún momento me tendría que levantar a hacer eso, quería disfrutar ese momento de llegar y platicar uno junto al otro en el sofá.
No soy la persona más puntual, eso tenía un poco preocupado al chico, aunque con él nunca he sido impuntual, pero siempre le cuento cuando ando corriendo en las conferencias, entonces ya tenía un antecedente. Me recordó a ratón (mi amigo Gerardo), cuando estaba preocupado si me iba sola al aeropuerto, de México a Alemania, ya que seguro llegaría tarde, al final mi papá y un primo me llevaron, llegué temprano y pasé las maravillosas dos, casi tres horas de espera con mis padres divorciados que tanto se odian, mi mamá casi tacleando a la pobre señora que sólo hacía su trabajo en el área de documentar, cuando estaba por dejar la maleta, mi mamá venía con que no llegaba, cuando eran las 6 pm y el vuelo sabía que salía hasta las 9:40 de la noche.
En fin, regresando. El viernes por la mañana acordamos que yo trabajaba en casa y él tenía que ir un rato a la oficina, entonces, nos veíamos en la estación de trenes al 15 para las 14 que me parece salía el tren, no recuerdo si salía a las 2 pm o a las 12 horas, total que llegué a tiempo, compramos algo de desayunar/comer dado que ninguno de los dos había ingerido nada por la mañana tan apretada y nos subimos al tren, llegamos a Frankfurt y ahí tuvimos que cambiar para tomar el que nos llevaría a Paris.
Ese era mi último recorrido en tren, al menos de este viaje, así que disfruté todo lo que pude, la vista y verlo dormir.
Al entrar a Paris y ver el anuncio fue no sé, algo me recordó a México, y moverse en el metro es bastante sencillo, como aquí, todo es cuestión de seguir los colores, algo sí, es caro y crea mucha basura. Y a pesar de lo que muchos podrían pensar, no, no todo es miel sobre hojuelas, el metro al que nos subimos se descompuso o algo pasó jajajaja, en ese momento me arrepentí de no haber puesto a mi ardilla a girar y recordar más al 100 el francés intermedio básico que sabía. Logramos llegar al lugar de hospedaje, un cuarto con cocina, cama, tele, mesa, baño y balcón, de verdad que no se puede pedir más, en México creemos que se necesita más espacio, considero que no.
Más tarde el chico ya había quedado de que viéramos a unos amigos suyos, primero dimos una vuelta por la zona y la Torre Eiffel nos quedaba a 15 minutos caminando, una maravilla.
Me tomé mi foto en la calle de la Luna y logramos dar con sus amigos, fuimos a cenar, el chico y yo moríamos de hambre, tomamos vino y cada quien se fue a sus aposentos, quedamos de vernos al día siguiente para hacer un picnic en Campo Marte, con vista a la Torre.
Logramos levantarnos temprano y llegar, después de una ligera norteada porque yo llevaba el mapa ese día, dimos con Notre Dame, mi infancia y Esmeralda de el jorobado de Notre Dame llegaron a mi mente, primero ingresamos, no soy mucho de iglesias, pero ésta tenía un significado; preguntamos dónde se podía subir y nos aventamos una fila de casi dos horas, donde conocimos a un señor canadiense que trabaja en aeronáutica, ya me resigné, eso es algo que me sigue. No quiero olvidar jamás esa vista, ni las campanadas, ni la brisa.
De ahí me limpié mis latino lágrimas y “corrimos” al Louvre, dado que tampoco teníamos mucho tiempo pues estaba agendado el picnic, del mapa escogimos lo que cada quien quería ver y si el tiempo lo requería nos separaríamos para ver lo que cada uno quisiera ver.
Una vez más, él enamorado de los cuerpos griegos y yo con mi cliché de la cultura egipcia. Salimos en tiempo y sin pies, “corrimos” para el picnic, descubrí/conocí más cosas de él y su adolescencia.
Mi prima estaba en un Museo que tiene una exposición de Harry Potter pero nos quedaba retirado, así que cuando se acercaran nos veríamos, más tardamos en llegar al departamento que en que mi prima ya había llegado, retomamos fuerzas, o lo poco que quedaba y nos fuimos para encontrarla, toda la plática fue una combinación de inglés, francés, español bastante curiosa de seguir.
Por la noche quedamos de ver a sus amigos para cenar en el río Sena, había mucha gente local. Voy recordando que el olor, sí, el olor del metro fue lo que me recordó al metro de México, la diferencia es que aquí las puertas del metro no tienen piedad. Terminamos cenando pizza en otro lugar.
A la mañana siguiente desayunamos con sus amigos, luego quedamos de ver de nuevo a mi prima en una de las estaciones de trenes, donde nos recogería el joven de blablacar, el chico logró probar los caracoles y no se volvió fan de ellos.
El joven de blablacar cambió la hora de encuentro unas tres veces, los dos estábamos estresados, al día siguiente tenía que regresar a México, no me quería ir. Pasó el joven de blablacar, él se fue adelante y yo me fui atrás con una chica ucraniana y otra de serbia me parece, no recuerdo, después de encerrarme un buen rato en la música, decidí comenzar a platicar con la chica ucraniana, ella sólo hablaba ruso, ucraniano, alemán y medio le habla al inglés, entonces logramos hablar en inglés, o al menos nos entendíamos, hacíamos dibujos para lo que no supiéramos como decir, intercambiamos contactos y ya tuvimos nuestra primer plática en inglés durante tres horas.
Llegamos a Frankfurt cerca de las 12, corrimos a tomar el último tren hacia Darmstadt, el chico quería preguntar sobre si debía comprar boleto o no, mientras estábamos formados un gigante ruso, le digo gigante dado que me sacaba como dos cabezas y media, se puso medio intenso, se volteó, me empujó y se puso a decirme cosas en la verdad no sé qué idioma, el chico le empezó a hablar en inglés y luego en alemán, no sabemos qué tenía, sólo espero que su vida esté más resuelta. Logramos entrar al tren y llegar a Darmstadt cerca de las 12:30 me parece, deshice la maleta de Paris y comencé a meter todas mis cosas, no sé como se expandieron, eso y que me el chico me dijo que las toallas, la bata y las pantuflas eran mías que me las llevara.
Debido a que estaba pensando muchas cosas, no me quería ir y me entró el miedo de no despertar para llegar al avión, dormí escasa una hora. Prefería verlo dormir y disfrutar lo último que pudiera. Logré llegar al avión y estoy de vuelta.
Opté por no dormir en el avión para poder llegar a dormir a México y acoplarme al horario, sirvió de muy poco, el primer día en México pude dormir 3 horas despertándome constantemente. Al menos en el avión ya no le jalé el cabello a nadie. En el vuelo de ida una de las turbulencias me despertó, pensé que era un sismo y le jalé el cabello a la señora de enfrente, já.
Sí claro, también hay momentos con él
- Despertarme y escucharlo tocar guitarra
- Cuando moríamos de hambre y llovía sin mañana en Amsterdam
- Cuando me mostró su bar metalero en Berlin
- Cuando los dos estuvimos de acuerdo que las traducciones del bote en Praga al que nos subimos eran pésimas en los idiomas que conocemos o medio conocemos, (español inglés, alemán-él-, francés-mi persona-)
- Bote en el que supo que soy pésima comiendo, siempre me ensucio y si puedo como con las manos desmoronando todo
- El día que comimos juntos en su casa
- Cuando fui por él a su Universidad/Trabajo y llegó en bici. En ese momento señoras y señores mojé la pantufla jajajaja, me encantó verlo en bici.
- Las noches de counter strike y cubo rubik
- Cuando me enseñó a jugar go, sabe que sólo tiene plenamente 15 minutos de mi atención, antes de que comience a distraerme, simplemente porque así soy
- Cuando le conté mi día enferma
- Cuando regresé de Frankfurt
- Cuando no me quería levantar a hacer la maleta de Paris y me senté a pintarme las uñas jajaja
- Cuando conocí a dos de sus amigos
- Cuando conoció a mi prima
- Cuando me pidió que me dejara invitar a cenar
- Cuando se disculpó, porque supuestamente su semana laboral iba a estar menos pesada.
Disfruté cada olor, cada vista, cada viento, cada lluvia, cada instante no deje de sorprenderme.
"El velo semitransparente del desasosiego un día se vino a instalar entre el mundo y mis ojos. Yo estaba empeñado en no ver lo que vi, pero a veces, la vida es más compleja de lo que parece...Volví a creer que se tiene lo que se merece, la vida es más compleja de lo que parece...No quiero que lleves de mi nada que no te marque, y el tiempo dirá si al final nos valió lo dolido...Mejor, o peor, cada cual seguirá su camino... Cuánto te quise, quizás, seguirás sin saberlo. Lo que dolería por siempre, ya se desvanece, la vida es más compleja de lo que parece."




































